La lectura con el paso del tiempo, ha perdido ese encanto de contar, narrar y relatar, acciones que permitían al estudiante crear expectativas frente a lo que posiblemente sucediera en el texto, además de crear sus propios textos a partir de lo escuchado. Tal vez, porque la enseñanza de la lectura que se hace en el aula de clase, ha olvidado la manera como los educandos aprendieron a leer en sus casas donde lo fundamental era escuchar las historias narradas por sus abuelos o padres, quienes lo hacían de una forma tan natural y convincente, poniendo en juego los efectos de la voz, expresando susto, temor, miedo a través de sus palabras, esto sirvió para que los niños muchas veces llegaran a interiorizar esas historias como si fueran reales.
La lectura que se enseña en el aula de clase, desvincula todo interés de aprendizaje por parte del estudiante adquirido en su contexto real o familiar. Ya que la lectura se realiza como como aprendizaje mecánico de técnicas sin sentido, lo primordial es que el educando aprenda a tomar el libro de manera adecuada, a mirar al público mientras lee, a bajar o pausar la voz cada vez que encuentre un signo de puntuación. Mientras que la labor del docente se centra en corregir esas falencias para que en una próxima oportunidad, el estudiante realice mejor la práctica de lectura. La lectura se convierte así en una obligación para el educando, ve como una actividad que no le aporta ningún sentido ni significado, sino que solamente la realiza para cumplirle al profesor; porque no observan en el maestro el modelo lector que necesitan para que los anime a leer, a sentir ese placer y gusto por la lectura, pues las actividades de lectura siempre las realizan los estudiantes.
De ahí que se cuestione ¿Por qué el maestro debe ser quien lea en voz alta en el aula? El maestro desempeña un rol importante dentro de la enseñanza de la lectura en voz alta, es quien a través de su preparación intelectual ha adquirido las suficientes capacidades y a la vez, ha desarrollado habilidades cognitivas que le permiten la aplicación de diversas estrategias lectoras en el aula que conlleven a incentivar a los estudiantes a leer de una manera agradable, y que a partir de la lectura adquieran conocimiento para luego producir y construir su propio conocimiento.
Es aquí donde el maestro como intelectual debe convertirse en modelo lector, es quien debe realizar la lectura en voz alta en el aula, porque a través de la lectura permite el acercamiento entre el texto y los estudiantes que todavía no saben leer o simplemente con aquellos que sienten apatía por la lectura. Es decir que el docente al realizar la lectura en voz alta da a conocer la intención comunicativa del autor, de tal manera que los educandos puedan comprender el texto. La voz del maestro lleva a despertar sensibilidades en los niños, a interiorizar la historia escuchada, permite también la participación activa, plantear preguntas a medida que el texto es narrado, desarrolla la imaginación y los educandos crean imágenes a las cuales les dan sentido. Pelegrin afirma al respecto: “(…) El lector es el intérprete y el intermediario entre el libro y los que lo escuchan. Pero la voz en el espacio, la voz contactando la sensibilidad de otros, crea un ámbito de intensidad aumentada por la de cada oído-interioridad. Los comparten el sobrecogimiento y el alivio desplegad, receptan la voz del libro, participando, comentando, interrumpiendo, preguntando, exclamando, imaginando, percibiendo las imágenes del sonido sentido” (Pelegrin, 1984, p.1)
Con la lectura en voz alta por parte del profesor ayuda a establecer una relación dialógica con el libro, al servir de intermediario como lo afirma Pelegrin, de manera implícita el docente acerca al niño a la lectura de tal forma que poco a poco aprende el gusto por la lectura, conllevándolo a conservar el recuerdo de la voz y la entonación que le enseñó a leer, guardándolo con agrado en la memoria.
Al realizar el maestro la lectura en voz alta, facilita la comprensión del texto a los estudiantes que presentan dificultad en su interpretación porque en muchas ocasiones, los educandos leen y no logran entender el significado del texto. Valverde (1984) citando a T.S Eliot afirma “(…) que un poema difícil de comprender se nos vuelve claro cuando se lo oímos leer a alguien que lo comprende” (Valverde, 1984, p.2). Pero además el niño desarrolla la capacidad de interrelacionar el texto escuchado con otros que ya conoce. El estudiante observa que el maestro como modelo de lectura, es un ejemplo a seguir de quien aprenderá diferentes estrategias de lectura. La lectura realizada por el maestro en voz alta contribuye al desarrollo de la capacidad auditiva del niño hasta convertirlo en lector independiente. De esta manera, “(…) al oír una voz, recibimos una frase como caminando de espaldas, al recomponer y ampliar con cada nueva palabra una esbozada unidad de sentido, bajo la incógnita de lo que vendrá, con una expectación configurada según como lo oído hasta entonces insinúa y limita lo que falta por llegar –sobre todo, la melodía, en la parte ya percibida… ” (Valverde, 1984, p.2)
El maestro al realizar la lectura en voz alta favorece incrementar la atención del niño, también adquiere nuevo vocabulario el cual lo incorpora en su lenguaje cotidiano, así como conocimiento relacionado con diversos temas. Durante este proceso igualmente, aprende diversa estrategias de comprensión entre ellas, a cuestionar, inferir, interpretar y analizar el texto.
Finalmente, la lectura en voz alta realizada por el maestro, moviliza en los estudiantes sentires, vivencias, recuerdos, emociones y posibilita la creación de nuevos pensamientos según las experiencias de vida de cada uno. Generar una cultura de lectura en voz alta permite la formación de grandes niños lectores con espíritu crítico, proceso que permite concientizar a los estudiantes que leer es una actividad para disfrutarla y buscar comprensión.
BIBLIOGRAFIA
Valverde, José María. (1984) ¿Qué es leer? Voz alta y escritura En La Literatura. Qué era y qué es, Barcelona: Montesinos
Pelegrin Ana, (1984) Del arte de leer en La aventura de oír. Cuentos y memorias de la tradición oral. Bogotá: Cincel Kapeluz
Pescetti, Luis María. Juegos de lectura en voz alta En Revista virtual Imaginaria. N° 9 - Buenos Aires, 6 de octubre de 1999

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