1. ¿Qué aporta la literatura a la pedagogía?
La literatura según el texto no es la sumatoria de muchos libros amontonados en una biblioteca esperando que un lector se acerque lo agarre y lo lea, la literatura se constituye como un icono significante de arte, libertad. Por el otro lado está la pedagogía que es el arte de enseñar, visto las dos como artes entonces podríamos decir que la literatura a porta a ese arte de enseñar, la modalidad de un discurso nuevo, lleno de muchos matices, de colores, se olores, sensaciones que nunca serán iguale y repetidas, sino el grato olor y sabor de lo delicado y delicioso al paladar de palabras llenas de historias, entremezcladas con la realidad de un mundo, que no es solo mío, sino de quien ha vivido y vive a mi lado.
Las dos se consolidan no como técnicas, sino como una práctica diaria, desde una dimensión poética, que se construye desde el silencio, escuchando al otro, donde las palabras cobran sentidos múltiples cada vez que salen de nuestra boca y con los que construimos y creamos nuevos discursos. La literatura y la pedagogía son un complemento el uno del otro, para forjar una educación como acontecimiento ético, sensible, capaz del dominio conceptual, critica, esperanzadora, innovadora, que piensa en el otro, vista en el mundo totalitario pero no controlada por este; organizada pero rígida, letrada pero no técnisista, simplemente diferente pero no ajena q quien quiere introducirse a estas.
El fin de esta unión es el texto vivido, un texto nuevo, donde maestro y estudiante, mediante un pensamiento de orden narrativo, conciba y viva la educación como acontecimiento ético, donde el otro sea un compás que suena en la melodía de mi canción de vida.
2. ¿Por qué hay que permitir que los poetas vuelvan a ocupar el centro de la plaza pedagógica?
Porque lo poetas son los que creen que las cosas pueden ser de otra manera y no solo lo creen, sino que actúan para cambiar esa realidad y racionalidad manchada de egoísmo, control, dominio del otro, totalitarismo, codependencia, yugo, esclavitud de pensamiento, pereza mental, indiferencia; son los que se arriesgan y dicen “no”, y presenta su naturaleza y pensamiento abiertamente al mundo. Los poetas son los que caminan por el mundo construyendo historia, creando nuevos acontecimientos, sintiendo, viviendo. Cuando se menciona que los poetas vuelvan a ocupar el centro de la plaza pedagógica, quiere decir que sea el centro, el motor, es necesario que los poetas vuelvan a llamar la atención de la educación, y esta dé un mirada para que encuentre la esperanza de libertad, la verdad, una pedagogía utópica.
Lamentablemente se han puesto en el centro de la plaza muchas otras cosas, como la tecnología, el lenguaje conceptual que han hecho de la pedagogía no un acontecimiento si no como una lucha de dominio conceptual, radical, rígida y línea que no viola sus estándares porque fuera de esto no existe nada; por eso el llamado es a levantar la voz y a levantarnos como poetas que hallen significado en las palabras, que se sensibilice ante el hecho de que otro esté de pie a mi lado; el gran propósito del poeta no es convertir en el punto de referencia la ciencia, los conceptos, la técnica y la tecnología, sino la forma de comprender el mundo y las relaciones humanas. El maestro debe pararse como poeta en el centro de la plaza, en su quehacer pedagógico, para sufrir y vivir con sus estudiantes, para construir y afectarse con el otro, para romper barraras que delimitan el pensamiento y lo subyuga a lo que otros imponen.
¿Cuántos estamos dispuestos a ser poetas? ¿Hasta cuándo seguir dejando que la vida se pase sin llegar a ser un acontecimiento que me afecte y afecte al otro? Reflexionar es el primer paso para empezar a ser poetas, porque me estoy reencontrando con migo mismo y las reglas que me rigen, todos somos parte de la construcción del conocimiento, en donde el camino está lleno de sensibilidad, sensaciones, valores, compromiso, afectación, critica, reflexión, razón como memoria y esperanza, donde se escucha, se hablar, se callar y se forman individuos (maestros y estudiantes) realmente libres con la capacidad de seguir innovando y caminando en un encuentro con su diario vivir.


Si, creo que es hora de decir si, y de que las cosas sean de otra manera, es hora de imaginar un mundo nuevo... Imaginar para transformar, decir la palabra poética es inaugurar una sociedad distinta
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