miércoles, 7 de septiembre de 2011

EL MAESTRO LECTOR Y ESCRITOR

      A partir del texto de Cuervo, cuestione  la lectura en voz alta por parte de los niños, y compare esto con el texto que escribió un joven en Diario de los escritores de la libertad.

En el texto de Cuervo  “El maestro lector y escritor: cuerpo y emociones,  Leer y escribir como experiencias corporales” (2008, págs. 7,8), plantea que el dolor físico expresado mediante el lema “la letra con sangre entra” es una práctica  escolar,  la cual ha sido evidente en el momento que se dan las prácticas de lectura y escritura, donde el estudiante es sometido generalmente a burlas, agresiones, rechazo, entre otras, por parte del maestro. Estas acciones se evidencian específicamente cuando el educando se enfrenta a la lectura en voz alta y la escritura, quienes se llenan de miedo, angustia, se sonrojan, lloran, y se orinan, en el cumplimiento de ese deber con la lectura. Lo que conlleva al niño de manera directa a afectarse emocionalmente, ya que siente rechazo, antipatía, ira, por dichos procesos, generando así inseguridad para enfrentarlos en etapas posteriores, causando consecuencias no solamente con el estudio, sino con la vida misma.
Con lo expuesto anteriormente, se puede decir que los maestros encargados de enseñar los procesos de lectura y de escritura, marcan en definitiva la vida de un estudiante, no solo en la adquisición y fortalecimiento de estos procesos, sino también en la vida emocional de un ser humano. Pues es a través de sus palabras y expresiones para referirse a sus educandos, van dirigidos a denigrar  o menospreciar las capacidades de esa otra persona, a quienes no se les tiene en cuenta sus particularidades de su proceso de aprendizaje, sino que por el contrario, se tiende a homogenizar el conocimiento.
De tal manera que, por el afán de enseñar o de brindar una serie de contenidos preestablecidos, se afecta emocionalmente a un estudiante, cuando el maestro lo castiga y agrede físicamente, lo ridiculiza, lo somete a burlas, ante sus compañeros. Esta situación, llena de temor al estudiante en el momento de enfrentarse a la lectura en voz alta, o cuando escribe, porque siempre se le destacan y critican sus defectos con relación a la manera como lee, escribe y se expresa generando una incapacidad por parte del educando, para leer y escribir. “He visto en las escuelas niñas y niños temblando sonrojados, sudorosos, llorando y hasta orinados cuando están cumpliendo con su deber de leer en voz alta. Esto provoca emociones de ira, dolor, tristeza, asco, vergüenza, culpa, antipatía, entre otras”. (Cuervo, 2008. Pág. 7)
Puesto que esas palabras y actitudes recibidas del maestro van dejando huella negativa en el niño, hasta el punto que él no quiera saber más de estos procesos, llegando a sentir menosprecio consigo mismo, es decir que puede llegar a crear una imagen denigrante de sus propias capacidades, subvalorándose como persona y como estudiante, consecuencias que repercutirán en el alejamiento de la escuela y el temor para leer y escribir ante los demás, por miedo a ser criticados.
Esto se evidencia de igual manera, en el texto que escribió un joven en su diario, de la película escritores de libertad, quien comenta que en grado quinto tuvo una maestra que tenía la costumbre de llamarlo de una manera particular, empleando la palabra holgazán, delante de sus compañeros y lo elegía para leer, teniendo conocimiento de que el estudiante presentaba dificultad para hablar y leer, porque lo debía hacer lentamente, generando risa y mal trato de parte de sus compañeros, llegando a odiar la escuela, y quedándole huellas para siempre al sentir inseguridad para leer en voz alta por temor a ser rechazado por la gente.
El maestro con sus actitudes y palabras de menosprecio e ironías, no es consciente del grave problema que va causando en la parte emocional del estudiante, porque su interés se centra en que se aprenda a leer con fluidez enfatizando en las pausas de los signos de puntuación, la vocalización y la pronunciación, desconociendo la forma de hablar y del expresión del estudiante, pues no tiene en cuenta las dificultades de cada uno de los educandos, para ofrecerle estrategias que le permitan superar dichas dificultades. Tal vez por la manera que fue educado el maestro, en épocas donde se permitía la agresión física y verbal, y aún pretende educar de la misma manera, porque tiene la creencia que es la única forma de enseñar, y así el educando aprenderá de forma rápida.

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