sábado, 3 de septiembre de 2011

“En pocas palabras, estoy convencida de que lo que lleva a un niño a leer es, ante todo el ejemplo.” Ana María Machado.


     1. Martha Fajardo establece criterios para seleccionar libros de literatura para los niños, frente a ello, ¿qué crítica usted puede hacer sobre los libros de texto, aquellos con los que enseñamos en área de lenguaje o castellano? Ejemplifique desde el libro en cuestión.

  I EXPERIENCIA

RTA/ Soy profesora del grado primero en un colegio pequeño en Tabio y utilizo el libro íconos A de la editorial Lideres del Milenio, este libro  muestra textos y   preguntas de reflexión para que los niños resuelva, bien sea durante la clase o con sus padres en las casas. La lectura muchas veces se torna obligada y para los estudiantes, es nada atractiva,  “al ser definida la lectura como una práctica social se entiende entonces que el entorno es el que determina los usos de ésta para el individuo y la valoración de la misma”[1], es muy cierto que la lectura dependiendo como se enseñe les gusta o no a los niños y mucho menos si en sus familias no tienen este hábito, pues es más difícil que ellos se sientan atraída por ella, es ahí donde entra la labor del maestro y de él depende envolver mágicamente a sus estudiantes a este mundo tan maravilloso como lo es la lectura, el maestro se preocupa más por la técnica de enseñar y no se da cuenta que en sus manos tiene la forma de  construir sueños por medio de la lectura. Es importante que analicemos que temas les gustan a nuestros estudiantes para así hacer el entorno de la lectura más agradable y es ahí donde quiero empezar con mi “crítica” las lecturas que se manejaron al principio de este libro “íconos A” se tornaron  aburridas para mis estudiantes y para sus padres cuando dejaba tareas, pero al pasar el tiempo y cuando los niños se escuchan leer,  empezaban a leer con más dedicación y gusto, los textos leídos los comprendían con más facilidad,  convirtiendo la lectura en algo muy agradable para ellos, definitivamente si no estamos comprometidos con la lectura y con nuestros estudiantes como lo dice Vasco, pues no obtendríamos buenos resultados,  “Tratar de formar pequeños lectores, mejor dicho ratoncitos de biblioteca, sin involucrarse de manera afectiva, no funciona. Sin unos brazos que acaricien, sin unas nanas que adormezcan, sin unas palabras mágicas que curen, poco o nada se logra. Entregar libros, así nada más, sin ton ni son, a los niños más chiquitos, suele ocasionar únicamente destrucción, conflicto y alejamiento de los libros”(Vasco 2008),  de esta forma estaríamos fomentando la lectura de generación en generación, pero este trabajo no lo lograremos solos, sino con ayuda urgente de sus padres, porque no solo depende esta labor del maestro, también de sus familias para promover la lectura desde sus casas. He visto que se ha mejorado la lectura de mis niños, no ha sido una tares fácil, pero tampoco imposible y también me he dado cuenta que este libro “íconos A” maneja muchos puntos de interpretación que se tornan repetitivos haciéndolos aburridos, pero  esto no es un obstáculo para que disfruten la lectura.


           II EXPERIENCIA

RTA/ Después de leer la reflexión de Martha Fajardo sobre “El maestro modelo, promotor y crítico” quien plantea claramente la misión de la escuela en el siglo XXI, que consiste en no solamente basarse en lo que  establece los libros para decodificarlo, sino que por el contrario, debe alfabetizar con base en la tecnología y las narrativas; pues lo gráfico y lo audiovisual ha tomado auge  en la era de las nuevas tecnologías (TICS),  conllevando  a modificar la manera como se lee y  se escribe, para ello la escuela debe proporcionar herramientas conceptuales y pedagógicas, en la preparación de los estudiantes de acuerdo a las necesidades del mundo actual.
Asimismo, el maestro desempeña un rol fundamental en la formación de niños lectores y escritores, pues  tiene la capacidad para elegir el libro que constituye el elemento representativo de lectura tanto individual, como social, emocional y de conocimiento. Estas bases serán fundamentales para formar  estudiantes capaces de leer e interactuar con los nuevos símbolos y narrativas dentro de un contexto determinado. Por consiguiente, el docente debe desempeñar tres roles fundamentales como modelador, promotor y crítico  dentro del proceso de la adquisición de la lectura y de la escritura en los primeros años de escolaridad. 
De esta manera, se puede analizar  la teoría propuesta por la autora con relación “a la decodificación de las grafías encontradas por los libros de texto” (Fajardo, 2008. pág.1), que  todavía se mantiene vigente en la escuela a pesar del auge e incorporación de las nuevas tecnologías en la educación; siendo evidente en los textos empleados para enseñar el área de lenguaje, específicamente para la enseñanza de la lectura y de la escritura.
Baste decir que en el texto Lenguaje Significativo 1 Editorial Futuro (2010), correspondiente al grado Primero de Educación Básica primaria, se encuentran en primer lugar, las  diferentes actividades de aprestamiento, con el fin de que el educando aprenda a  realizar trazos en diferentes direcciones con el objetivo de que logre manejar lápiz y renglón así como a soltar la mano en la ejecución de líneas.
Luego, plantean el conocimiento de las vocales iniciando con la a, a partir de una imagen alusiva en este caso  el avión. Para ello, proponen repetir la vocal en minúscula y mayúscula, además, presentan una actividad de afianzamiento. Estas mismas actividades se pueden apreciar en cada una de las vocales, cuando finalizan el tema plantean actividades de retroalimentación incluyéndolas todas.
Posteriormente, presentan la letra m, con una oración “Amo a mi mamá”, eligiendo la última palabra hasta llegar a la sílaba ma, luego establecen diversas actividades que consisten en la identificación de  sílabas por las que inician o terminan algunos objetos con esta letra (ver imagen). Asimismo, otras actividades relacionadas al conocimiento de esta letra van orientadas a la lectura de un texto corto, para luego, repetir palabras y oraciones cortas, igualmente el reconocimiento de sílabas inversas, las cuales deben relacionarse con objetos respectivamente, o también a identificar palabras iguales. De igual manera, con las demás consonantes p, s, l, t, d, entre otras, hasta terminar el abecedario, la actividad inicial es similar a la propuesta con la primer letra mencionada anteriormente, pero varían los ejercicios a medida que  avanzan en el conocimiento de los fonemas y grafemas, en los que mantienen la lectura de un texto corto, completar oraciones con palabras dadas, organizar palabras, identificar sílabas, elegir oraciones de acuerdo a una imagen, unir palabras iguales y repetir oraciones.
Las actividades diseñadas de esta manera, están promoviendo por un lado, la lectura de textos relacionados al conocimiento de cada una de las consonantes con la adquisición de vocabulario y el desarrollo de ciertas habilidades para la identificación de objetos con determinada letra, la organización de letras para formar palabras,   la repetición de palabras y oraciones sencillas hasta llegar a aprehenderla. Pero por otro, no proponen actividades que contribuyan a la creación de textos por parte del estudiante, de manera que no se está formando niños escritores.
 Si recordamos los criterios propuestos por Fajardo (2008), para la elección de textos, donde el maestro es el modelo y  ejemplo quien a través de la lectura de diversos textos muestra conocimiento, convirtiéndose en una forma para que los estudiantes se animen a reproducir e imaginar relatos,   y a la vez sea,  mediador para que el estudiante pueda acceder a la palabra a partir de la lectura en voz alta. De esta manera, se puede decir que el texto elegido para enseñar Lengua Castellana en grado primero, parte del interés del docente más que de las necesidades de los estudiantes, porque no hay espacio para la narratividad de los infantes, y la lectura solamente se basa en lo académico y no en lo social. Por eso, el aprendizaje de la lectura queda limitado en el contexto escolar. “Por eso se puede concluir en este apartado que aprender a leer se enseña leyendo” (Fajardo, 2008. Pág. 5)
Otro criterio para la elección de textos, es del promotor donde “el maestro tiene la capacidad de animar la lectura de un libro texto específico” (Ibíd. 2008. Pág. 5), en este aspecto no se cumple tal criterio, pues el hecho de llevar un libro guía para desarrollarlo con los estudiantes se debe completar a cabalidad cada uno de los talleres, y no da la posibilidad de trabajar con otros textos de lectura que permitan conocen otras temáticas como la literatura, ni tampoco se tenga en cuenta los intereses de los niños, así la lectura se hace por obligación y no por gusto donde se genere conocimiento. Por último, con relación a lo crítico  el maestro no tiene las bases sobre este criterio para seleccionar un texto que promueva la enseñanza de la lectura y la escritura, ya que como miembro activo de la escuela aun continua con la práctica de cánones que determinan lo que se debe o no enseñar a los educandos, aceptando de manera explícita lo que pide la sociedad,  donde el estudiante debe aprender a leer y a escribir para defenderse socialmente, sin importar el tipo de lecturas que contribuyeron a la adquisición del conocimiento.

[1] Martha Fajardo. El profesor de preescolar y primaria frente a la literatura para niños: una reflexión.

1 comentario:

  1. Una pertinente, juiciosa y aportante critica a estos libros, también es importante que pensemos como estos textos escolares, aunque sociales son eminentemente restringidos a la escuela y asi todo su contenido literario, muchas veces se descontextualiza tanto el texto literario que se peirde el nombre del autor y su función literaria.

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